ENFERMO METAL RADIO es un programa que desde el 2005 prioriza difundir la música pesada under, podés seguir las novedades semanales de cada emisión y las recomendaciones diarias en nuestro FANPAGE de Facebook (click en la imagen):
Cofrades del
metal, me es muy grato anunciar que desde este mes de Agosto de 2017 el programa (que va por la novena temporada!) está
siendo retransmitido por la FM 89.3 Gigowatt Radio de la ciudad de Glew, zona
sur del GBA. La misma fue fundada a principios del 2012 por Leo Ramón y se
convirtió en un bastión alternativo, pateando el tablero de los
cánones “oficiales” musicales y del cuarto poder. Podrán escuchar aquí tanto metal como punk, hardcore,
reggae, rock n´ roll y toda música digna de apreciarse.
Así que pueden escuchar en vivo este humilde vehículo de la cultura metálica los Lunes a las 20 hs, con repeticiones de cada misa negra los Miércoles a las 10 AM y los Domingos a las 10 PM.
Los invito a prenderse a la radio que tiene unos programas de lujo, y chequear todas sus plataformas:
Review de Lord Kraven: "La Caída de Kildarum" (2014)
Por Santiago Pogonza
Lo de los
powermetaleros Lord Kraven es magnífico, excelso, colosal, inverosímil... Puedo
estar dos semanas tirando adjetivos de este tipo y flores varias, ya que muy pocas
veces se ha visto en la escena local algo de estas características. Hablo de
una extensa obra en digipack tríptico que contiene 2 CDs con 23 tracks entre
canciones e interludios, 1 hora y 45 minutos de duración para relatar una
historia épico-fantástica de propia autoría, en la línea del universo Tolkien y
que nada tiene que envidiar a discos laureados de Rhapsody y Blind Guardian.
La misma
inicia contando el mito creacional del planeta Ernha, donde luego de una
supernova cae la materia que originaría a dos seres extraordinarios, Balkkar,
quien se relaciona con los primitivos hombres cual Prometeo, y Ly´Altur,
morfológicamente similar pero crecido en el desértico y tenebroso lado oscuro
de ese mundo. Llevado por el primero para convivir con los mortales, no puede
con su naturaleza maligna, se autoproclama Dios del Terror y se rebautiza como
Melder, fortaleciéndose con alianzas tribales e iniciando una rebelión
descomunal. De la misma prácticamente no parecen conservarse registros y queda
relegada al folklore, difusa entre recuerdos supuestamente supersticiosos,
hasta que el reino de Kildarum comienza a ser acechado por extrañas fuerzas que
desafían todo tipo de creencias…
“Hay una vieja leyenda que el mundo nos obligó
a olvidar. Una vieja y triste leyenda que se nos prohibió volver a cantar… pero hay ciertas historias que el
tiempo se niega a matar y hay ciertas canciones que se deben volver a
escuchar”.
Así empieza
la intro, que se completa con extractos de diálogos teatralizados que
encontraremos por toda la placa, con una orquestación en crescendo, redondeando una suerte de tráiler cinematográfico para
ir tanteando como irá la cuestión.
“Malditos
dioses” es la primer canción que invita a sentarse junto al fuego para
adentrarse en el tiempo presente (“El mundo cambió y la sombra acechó, con
hambre Melder deseó todo el reino. El hombre temió y al dios Balkkar oró, se
cree que así se ganó esa guerra. Triste leyenda de años atrás, tal vez sea
mentira o verdad pero hoy se repite. ¿Cuál será la realidad, la verdad? ¿Por
qué nos abandonás contra el mal? ¡Los maldigo, dioses, ya!”). Todos los ingredientes
musicales que integrarán el disco pueden sentirse aquí, geniales solos
repartidos entre el guitarrista Emiliano Muslimovich y el tecladista Agustín
López, la imponente vocalización de Martín Noé en amplios registros, rápidos
pasajes a doble bombo, momentos de cristalina calma, cabalgatas, ritmos
trabados…
En “Tambores
en el abismo” se crea una atmósfera casi lovecraftiana,
para la concreción del peor temor de “Fear of the Dark” de Maiden (“Me encuentro
solo bajando por un camino, la noche es muy profunda, la Luna autista en el
cielo… sé que alguien me sigue, pero no me atrevo a voltear. Escapo tropezando
en la oscuridad, desciendo al fondo y allí sé que algo me está esperando, veo
una sombra que se acerca a mí. No puedo moverme y el terror que sentí ahora se
torna en morbo, pues quiero saber qué es esto”).
La funesta
“Un lamento por Aurín” narra cómo arrasaron la tierra de los enanos, los
primeros en probar la ferocidad de los misteriosos enemigos “de ojos negros”,
cayendo a pesar de su bravía. De la mano de este triste hito prosigue “La
canción del juglar”, pieza barroca en la línea de Blackmore´s Night que testimonia
la aparición de un viejo bardo que en su tradicional labor de transmitir
oralmente las historias y leyendas, canta las penas de “un viejo mundo que
olvidó lo que es”.
Luego de las
discusiones en el banquete de la corte del rey Kalurd en “Consejos, rumores y
otros menesteres”, sigue “Amo de tu ser”, un clásico antiquísimo, de los primeros
caballitos de batalla del conjunto en sus iniciales shows de hace una década.
El duelo de solos de viola y teclas me recuerda por su nivel a la segunda mitad
de los 90s de los fineses Stratovarius.
Bulvof es
encomendado a internarse en el teatro de operaciones para hacer espionaje e
intentar retomar la ciudad conquistada a los enanos, junto con Élmelar y Balfer.
El inicio de su campaña y la esperanza que genera es loada en la marcial “La
marcha de los tres guerreros” (“Cuando la pasión agonice, cuando los hombres ya
no puedan más, ellos vendrán cantando, con su corazón luchando. Los veo llegar…
¡Mirad! A su paso la luz avanza, ya los puedo ver, vienen a triunfar”).
Pero son
arrollados en las colinas de Parfin: “El día en que el sol se apagó” se centra
en la tragedia del principal guerrero, que pierde en la batalla a su hijo
Bilaf. Obviamente es un sentido medio tiempo, con conmovedoras ambientaciones de
instrumentos clásicos sampleados y efectos de lluvia. Se le pega la
instrumental pieza “Funeral”, con Florencia Germano de invitada para ejecutar
gaita, tin whistle y flauta traversa.
Luego de la
particular pieza en inglés “The witch of the forest”, se oye la arenga del
mismísimo rey al frente de sus tropas en “Sangre, honor y muerte”, antes del inicio
de “La batalla de Gorgul”. Otro viejo himno bombástico que rivaliza en
protagonismo con “En los ojos de mi enemigo”, nuevo temazo del conjunto, con más machaque, potencia y oscuridad,
con una genial letra que se aventura en el choque de realidades e idiosincrasias
que produce el enfrentamiento armado (“Creerás que soy la oscuridad, un
monstruo extraño sin pasado… pues tú para mí eres igual, somos víctimas de esta
ambigua realidad. Aquí estoy, no soy lo que ves. Debes saber que yo también
lucho por el bien de mi tierra, más el tiempo nos reunió, el destino nos
enfrentó. Cuando tu carne no sea más que cuero seco entre mis manos ocultaré
sentir dolor, jurando que lo hice por un mundo mejor”).
El fin en
todo sentido se desencadena con el diálogo de “La última misión”, la magnífica
“La caída de Kildarum” y la desolación de “Salones vacíos”, dejando una luz de
esperanza para la continuación de esta historia con desenlace abierto.
Pero aún hay
más, se suman a modo de bonus “Master of your fate”, la versión en inglés de
“Amo de tu ser” (la que evidencia la traición de Feldor, primer capitán del
ejército real y primo del rey Kalurd), “La batalla de Gorgul” editada para
radios y “Más allá del mar”, hermosa balada fuera del concepto del disco,
inspirada en “La historia de Beren y Lúthien” de J.R.R. Tolkien.
La tapa estuvo a cargo de Gonzalo Kenny (ilustrador argentino
conocido mundialmente, también fue bajista de la mítica banda Sélidor), y Pablo Nuñez realizó todos los dibujos del descomunal booklet, que consta de 22 páginas.
Aplaudo de pie el resultado de este titánico esfuerzo de
largos años de los Kraven, todo el sudor y sangre quedaron cristalizados en un
ítem indispensable en cualquier discoteca o biblioteca, sin lugar a dudas!
Review del libro "Se nos ve de negro vestidos. Siete enfoques sobre el heavy metal argentino"
Por Santiago Pogonza
Los dueños de la pluma brava, los muchachos del GIIHMA (Grupo de
Investigación Interdisciplinaria sobre el Heavy Metal Argentino), lanzaron a
través de Ediciones La Parte Maldita un compilatorio de ensayos sobre nuestra
pesada música, analizándola de forma erudita y exhaustiva a través de los tiempos,
destacándose siempre la icónica figura de Ricardo Iorio, uno de los máximos
fundadores de la movida en toda América Latina. Loable labor, ya que salvo
escasísimas excepciones, la escena apenas había sido revisada periodísticamente,
y aquí se jerarquiza como objeto de estudio universitario. Créanme que no fue
nada fácil introducir esto en el ámbito académico, y es no menos laborioso sostenerlo.
El hito que signó, maximizó y profundizó estos estudios sobre la
cultura metálica (englobando además de la música, toda la producción escrita
desde libros, revistas y fanzines; cortos, documentales y películas;
disciplinas de las artes plásticas y teatrales; entre otras) fue la itinerante
Feria del Libro Heavy iniciada por Gito Minore, que tuvo su primer edición el
19 de Octubre del 2013 en el Centro Cultural “La Imaginería” del barrio porteño
de Boedo.
El título se toma de la primera estrofa del temazo “Aguante
Bonavena” de Almafuerte (de “A fondo blanco”, 1999): “Yo y mis pares estamos acá
para dar lo que hay que dar. Por sentimiento locura y pasión SE NOS VE DE NEGRO
VESTIDOS”. Su tapa es una brillante composición del ilustrador Isidoro Reta en
homenaje al disco “Ácido argentino” de Hermética, manteniendo a los oprimidos
de la pintura en tela de Antoni Berni “Manifestación” de 1934, a los pueblos
originarios y a las Madres de Plaza de Mayo, e incluyendo hitos de la historia
más reciente, como la tragedia ferroviaria de Once y el incendio de Cromañón. Ya
no está el Tío Sam intentando poseer a la Libertad, sino que desde la cúpula
del Congreso ahora se aposta vigía un argento cóndor con su corona yanqui,
totalmente anexado. Mientras se lo ve huir al presidente del estallido en
helicóptero, el Estado permanece flanqueado por las fuerzas represivas, la
Iglesia con su nuevo soberano mundial y la soja transgénica del modelo agroexportador.
En el prólogo a cargo de Sandra Gasparini ella misma se pregunta y
contesta: “¿Es posible abordar un objeto de estudio sin pasión? ¿Puede
transformarseen objeto de estudio
aquello que nos apasiona? El carácter militante de este libro parecería
indicarnos que lo heavy metal no quita lo académico. Aquí se abordan lecturas
del mismo ya sea como tribu urbana, como sistema de metáforas y como conjunto
de prácticas y enunciados (…). Debemos a estos ensayistas el comienzo de un
camino que pone en relieve un pensamiento crítico sobre la cultura metálica
nacional que no esconde sus pulsiones sino que, afortunadamente, las celebra.”
Algo que jamás se le podrá reprochar al quilmeño Emiliano
Scaricaciottoli, el que se carga la patria al hombro y se erige como compilador
a la vez que aporta también su capítulo. Al no hallar él más que reseñas
historicistas, de un sencillo descriptivismo que sólo era la puesta en papel de
la transmisión oral, fue de frente march y sin achiques con muchos objetivos, sin
poder cumplir a la perfección el más difícil, llegar al grueso del pópulo.
Parafraseándolo, se torna inevitable caer
en la cientificidad masturbatoria de las monografías y los papers, ese lenguaje
“fascista” tan natural a la vanidad del prestigismo académico. Esto no quita
de todas maneras que sea un genial compendio, no es chino mandarín, simplemente
lean con merecida atención y desafíen esta tendencia orwelliana de comprimir y
simplificar las palabras y frases con el menor léxico posible, tan natural con
los celulares y la mensajería de las redes sociales virtuales.
Apuntalados en textos de sociología, filosofía, historia, economía,
política y psicología, se destacan en la bibliografía de todos los autores la
producción de toda la carrera de Iorio, el libro “Cultura Metálica” de la
editorial Clara Beter, los trabajos de Manuela Belén “Nuna” Calvo y la titánica
obra de Emiliano coescrita con Oscar Blanco, “Las letras de rock en Argentina.
De la caída de la dictadura a la crisis de la democracia (1983-2001)”, editada
por Colihue.
En primer lugar Gustavo Torreiro explica por qué el heavy es una
subcultura y cómo define su posición dentro de la lucha de clases, desde su mismo nacimiento local en los estertores del último gobierno
militar. Y le doy la mano, un
hecho ineludible de la identidad de la gran mayoría de todos nosotros es que
somos unos giles trabajadores, desde la violenta puesta en marcha del plan neoliberal
desindustrializador por José Alfredo Martínez de Hoz, agravado por el obsceno
vaciamiento en la década de los 90s.
De aquí parte Luciano Scarrone con su análisis mercantil. Con la
caída del Muro de Berlín y la consolidación total de la globalización, nuestro
metal se agiganta como bastión de resistencia, aunque no deja de ser un
producto, ahora aggiornado a la era
digital. Del vinilo al cassette, del compact disc al mp3, iría decreciendo el
ninguneo casi unánime de los medios y la sociedad de los 80s, para afianzarse
estética y comercialmente en los 90s, en general al margen de las grandes
corporaciones de la comunicación que siguen y seguirán titireteando la opinión
pública. También se aclara que más allá de las etiquetas con código de barras,
durante la última década del siglo XX aparecieron míticos programas radiales,
revistas y fanzines que en mayor o menor medida le dieron lugar a las bandas
emergentes.
El experimentado escritor Minore, creador de la biografía de los
históricos Tren Loco (“20 años – Pogo en el andén”, editado en el 2010 por
Yugular Records) se encarga de explorar la sensible relación entre la religión
y el metal, con el caso Stryper, Logos y la paradoja del seminal conjunto V8,
que en su ocaso y con su tercer disco “El fin de los inicuos” de 1986, tal vez
se constituye como el primero de white metal por estas pampas. La polémica se
instala por la presencia virósica de un evangelismo imperialista desde Estados
Unidos hacia Latinoamérica, como metodología de sumisión. Se cita con mayúsculo
acierto lo que dijo una socióloga en el paradigmático documental “Metal: A
headbanger journey” de Sam Dunn: “Si no existiera el cristianismo no existiría
el metal como lo conocemos, la religión es algo crucial en esto”.
Manuel Bernal y Diego Caballero se interiorizan como dupla en la
temática del viaje en las canciones de Ricardo en Hermética y Almafuerte. Desde
los orígenes del rock en este país el concepto se abordó naufragando en la balsa, anhelando ir a una casa con diez pinos (que de hecho existía y se situaba en Monte
Grande, zona sur del Gran Buenos Aires), por ejemplo, mas el letrista lo
abordaría como un fín en sí mismo, dándole sentido a su vida. Dirigirse a las
soledades vivientes es uno de los tópicos más característicos de su obra como
liberación, como búsqueda personal lejos de la opresión del urbano
acostumbramiento, como necesario para encontrarse con entrañables amigos y como
vital para llevar su música, en cuerpo o forma de canción.
Emparentado con este análisis Juan Ignacio Pisano se ocupa de la
poética del mismo músico, con su influencia de la literatura gauchesca
y las inflexiones propias de los cantores folklóricos. Un énfasis permanente en
su cruzada contra el escapismo de la masa anestesiada que duerme junto a la TV
y su elemental apego a lo ilusorio, entonar él el canto macho nativo de esta
nación con férrea voluntad de verdad. Su ética y pasión en clave
tradicionalista.
Metaforizando como enfermedad a diversos problemas de la sociedad y
sus inviduos, Ezequiel Alasia indaga en muchísimas líricas del palo, que
proponen resistir, saber quién es el enemigo y quiénes reproducen el mal,
instando a una conciencia de clase. Toma su definición para explicar la
decadencia moral/social, como escape de un destino, como desveladora, como
fuerza maligna, como redentora de enfermos y marginados, etc.
Por último, Scaricaciottoli se aboca a hacer una minuciosa
radiografía de la crisis local de principios de milenio y cómo fue reflejada en
la matriz discursiva de las letras de bandas como O´Connor y Horcas, que con su
tosca pluma dejaron indicios de un cambio de época, mejor testimoniada con
ejemplos de Visceral, Serpentor, Harpoon y Tren Loco, destacándose los de Grand
Bourg por canciones inmediatas como “Pampa del infierno”, “Fuera de ley” y
“Rostro oscuro”. Esta última en homenaje al metalero y militante de izquierda
Darío Santillán, quien fuera fusilado junto a Maximiliano Kosteki en Avellaneda
por sicarios policiales, con el aval del poder político. O si quieren mirar sin
ver, fueron dos nuevas muertes que causó
la crisis por andar cheguevareando…
por supuesto, aquí se vuelve inevitable mencionar las contradicciones del líder
de Almafuerte, que hasta se podría trazar un paralelismo entre él y el “primer
Perón” (el de la dupla guerrera con Eva Duarte) en contracara con el nefasto Juan
Domingo de la década del 70.
En la primer presentación en sociedad de esta obra se aludió a la
idea de “matar a Borges” atribuida al novelista Witold Gombrowicz, como estrategia para escribir después de él. A 30 años de
la muerte del célebre escritor y de la disolución de V8, creo que su analógico clamor
de “matar a Iorio” hace rato se concretó, ocurre que los ejemplos no están
fácilmente visibilizados por la cantidad de bandas que existen y la poca
difusión que consiguen, aún en estos días del libertinaje y saturación de la
internet. Por mencionar algunas de temáticas similares con soberbios planteos,
tenemos a los neuquinos Sobreviviente, los berazateguenses Zona Negra, los
saltenses Osamenta, los tigrenses Crematorio o incluso los Kyrie Eleison en la
zona oeste del GBA, que se animaron a relatar nuestra dura realidad cotidiana en
inglés… estas son las nuevas brigadas metálicas, los guerreros urbanos de razones concientes. Por eso le dejo la última palabra una vez más al protagonista de
hoy y de siempre, en una visión póstuma sobre su primer gran sueño:
“Lo que se proponía desde el fondo del corazón de V8 era la música
del pardo, del hijo del obrero, del hijo de la mierda. El heavy es un ser
pensador y el éxito de una banda reside en el contenido de su propuesta, en el
poder de su expresión. La gravedad de las cosas es lo que importa y los
artistas son los encargados de transmitirla”.